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Funkypet Magazine | May 26, 2019

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Cala Tirant Port de Sanitja

Cala Tirant Port de Sanitja
  • On 12, Mar 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cala Tirant es una playa de arena tostada de unos 300 metros de largo, situada en la costa norte, en la zona conocida como playas de Fornells. Es una playa urbanizada, aunque tanto su espectacular sistema dunar como sus humedales están perfectamente conservados. Y es en ellos, los humedales, también conocidos como el Prat de lluriac, donde podremos disfrutar contemplando gran cantidad de aves acuáticas.

Entre Cala Tirant y Port de Sanitja hay 4,7 km, aproximadamente 1,5 horas. Al llegar encontramos los restos de la antigua ciudad romana de Sanitja. Solo nos quedará cruzar la carretera que conduce al faro de Cavallería y ya estamos en el Port de Sanitja.

Ya en ruta iremos bordeando la costa pasando por el Macar Petit, Sa Punta de sa Talaieta, Sa Punta negra, el Macar Gran, Sa Mitjera y ya al final del recorrido costero por una pequeña playita de arena blanca, con su caseta de pescadores, justo antes d’en Saler d’en Patet. Mientras vamos costeando es muy normal encontrarse cabritas, muy típicas en toda esta zona de la isla. A partir de aquí nos alejamos de la costa, adentrándonos en la marina, contemplando sus verdes campos  poblados de ovejitas pastando tranquilamente.

Ya en Cavallería descubrimos uno de los lugares más silenciosos, tranquilos y bonitos de la isla, el puerto de Sanitja. Justo antes podemos visitar las ruinas de la antigua ciudad romana de Sanitja cuyas excavaciones nos indican que hubo una gran actividad comercial en esta zona. Tambien podemos ver, en la entrada del puerto, una torre de defensa construida durante el final de la dominación británica.

Nosotros hemos bajado hasta la orilla para reponer fuerzas, sentándonos en uno de los inestables muelles de madera, construidos por los propios pescadores, donde amarran sus pequeñas embarcaciones. A mí me parecen una preciosidad y junto al puerto y las barquitas conforman un decorado idílico, aun más, si cabe, al atardecer, justo cuando el sol empieza a esconderse detrás de la torre de defensa.

Una excursión preciosa, en una de las zonas mejor conservadas de la costa norte, con una gran riqueza geológica y botánica, donde predomina el romero, la manzanilla y la sabina, además de una gran cantidad de erizones (socarell), arbustos endémicos espinososos y compactos. Justo en uno de ellos acabamos metidos mami y yo cuando de repente apareció una manada de burros salvajes y a uno de ellos, el macho, no se le ocurrió otra cosa que ir a por mi!!! Menudo susto nos dió!!! Jajajaj

Además coincidimos con una invasión de “velellas”, una fascinante criatura marina que invadía toda la costa. La velella, o vela de mar es un animalito de color azul profundo, familiar directo de las medusas, que posee una vela con la que atrapa el viento y le permite desplazarse sobre la superficie del mar. En su parte inferior tienen unos pelitos que les permiten absorber el plancton y que pueden ser urticantes. Así pues, y al no tener medio de locomoción, están a merced de los vientos y es por ello que acaban varadas masivamente en las costas. Es entonces, cuando quedan en seco y mueren, cuando desprenden un fuerte olor, tremendamente desagradable y que nos acompañó mientras estuvimos cerca de la costa. A pesar de ello, son tan bonitas, que pueden oler como quieran, se les perdona todo!!! Antes de despedirme quisiera mandarle un saludo a mi amigo Hipólito, un gran enamorado de las velellas.

Palabrita de Tra

 

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