[three_fourth_last]En FunkyPet creemos que el perro es el mejor amigo del hombre. La lealtad entre perros y dueños es algo indudable.
¿Pero que pasa cuando un perro se convierte en el mejor amigo de otro perro ?
Milo y Eddie son los protagonistas de una historia que deja patente la lealtad innata de los perros; y es que Milo ha asumido, de manera espontánea, el papel de perro guía de su fiel compañero, Eddie, un perro labrador ciego.
Cuando hablamos de perros guía a la mayoría nos viene a la cabeza la imagen de un Labrador Golden Retriever, pero la auténtica sorpresa es descubrir que Milo es un terrier mestizo de seis años.
La historia comienza en 2012 cuando Eddie empezó a presentar los primeros síntomas de ceguera: tropiezos, choques y caídas absurdas.
Estos signos se fueron agudizando y poco a poco se quedó totalmente ciego. Milo se dio cuenta de la triste situación que estaba pasando su fiel compañero y empezó a guiarlo de manera instintiva, sin recibir instrucción alguna.
Está claro que el cariño que existía entre ambos fue clave para que Milo tomara el rol de lazarillo.
Angie Baker-Stedham, la dueña de ambos, le colocó al pequeño terrier blanco un collar repleto de cascabeles para que Eddie pudiera seguirle sin perderse. Desde entonces, Milo y Eddie se han vuelto inseparables: duermen en
el mismo cuarto y pasan gran parte del tiempo juntos, jugando incluso en el bosque. Si hay algo indudable es que Milo siempre tiene un ojo puesto en su amigo.
La dependencia por parte de Eddie es tal que cuando el pequeño terrier estuvo ingresado para tratarse una anemia, le costaba mucho más moverse y su actitud era mucho más pasiva. La vuelta a casa de Milo supuso el retorno
de la vitalidad del labrador ciego Además, de ser un soporte vital para Eddie también lo es para Angie pues la ayuda a buscarlo
cuando ésta le llama.Sin Milo, Eddie estaría perdido.
Desde Funkypet nos preguntamos ¿En los tiempos que corren, existen historias de amistad, dedicación y compromiso entre humanos como ésta?[/three_fourth_last]