[three_fourth_last]Hola de nuevo amig@s,

Hoy nos disponemos a recorrer los 5,2 km que separan Es Grao de Sa Mesquida y otros tantos de vuelta, como siempre.
Permitirme antes un inciso ya que en el otro post no dije nada de S’Albufera d’Es Grao y no podemos irnos de esta zona sin conocerla. Es el parque natural más importante de Menorca. Cuenta con más de 5.000 hectáreas y es uno de los puntos claves de la Reserva de la Biosfera menorquina. En su gran extensión encontraréis cientos de especies animales y vegetales. Destacan las aves acuáticas (anátidas, garzas, cormoranes) y rapaces (águila pescadora, milano y águila calzada. Hay tres rutas para visitarla en detalle aunque a mí la que me gusta es la que va hasta la playa d’Es Grao.
Ya dispuestos a empezar el recorrido resulta que el acceso al “camí de cavalls” está en plena carretera, así que hemos dejado el coche en Es Grao y hemos caminado por el arcén hasta llegar a la barrera indicadora. Ya hemos dejado atrás la Punta de “Sa Galera”, desde donde se vislumbraban los islotes de Sa Cúdia, que junto a la Illa d’en Colom enmarcan la entrada marítima a la cala de Es Grau. El trayecto transcurre a un nivel relativamente alto, a excepción de dos puntos en que desciende hasta el nivel del mar, la Caleta de Binillautí y el Macar de Binillautí. El resto, una parte por el predio de Sa Cudia y otra bordeando la costa, tiene unas vistas espectaculares. Precisamente es en el paisaje del mar, que no nos abandonará en todo el tiempo, donde radica el principal atractivo de esta excursión, que también ofrece una interesante perspectiva sobre esta costa norte cercana a Maó, agreste y virgen a pesar de estar a tan solo 5 minutos.

La señal inconfundible de que hemos llegado a Sa Mesquida es ver el peñón “d’Es Pa Grós”, un montículo de alrededor de 60 metros de altura desde donde se puede disfrutar de una bellas vistas y que junto a Sa Punta de Sa Creueta flanquean la playa de Sa Mesquida. Al bajar hasta el nivel del mar nos encontramos primero con el macar de Sa Mesquida Vella. Aquí es donde yo disfruto como un loco revolcándome entre las piedras e incluso nadando en verano, ya que aquí ¡los perros podemos ir todo el año!

Ya en la playa, y cuando la época lo permite, y no me canso de decirlo, ya que la isla cambia mucho de invierno a verano, podemos disfrutar de un arenal espectacular de 320 metros de longitud y 80 metros de anchura, ideal para pasear y de paso coger “ninetas”, una de las aficiones de mi familia.

Para contemplar Sa Mesquida en su conjunto, que incluye además de un núcleo urbano (una antigua colonia de pescadores, que a pesar de que se ha ido modernizando estos últimos años, sigue conservando su encanto) S’Arenal Petit y S’Arenal Gran, podemos subirnos a una montañita en la que se alza la Torre costera de defensa levantada por los Británicos a finales del siglo XVIII, que aunque es de propiedad privada, se puede visitar.

Aquí hago un paréntesis ecologista y os comento que los sistemas dunares son una garantía para que se conserve la arena de las playas. Para ello, hay que preservar todo el hábitat de estos espacios, en especial, el de la flora que hace de “barrera” contra el viento y otros factores erosivos. Conservar los sistemas dunares es conservar nuestras playas!!!!

Es una excursión fácil y más si consigues que te recojan en coche en “Sa Mesquida”, te ahorras la vuelta…Y sino a sufrir, que para cachas como vosotros esto está chupado.

Palabrita de Tra

 

 

 

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