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Hello, hello, hello

Hoy vamos a hacer algo diferente, además de recorrer el tramo del Camí de Cavalls que va desde Son Bou a Llucalari aprovecharemos para visitar la cantera de marés de Santa Ponsa y el poblado prehistórico de Torre d’en Galmés. Asi que hemos cojido el coche y hemos salido de Maó  dirección Alaior  por la carretera general y hemos tomado el desvío a Son Bou. A mano derecha veremos un camino que nos llevará hasta la impresionante Cantera de marés de Santa Ponsa, pasando por unas baterías militares abandonadas y que por lo que se ve han sido OKUPADAS alguna vez.

En Menorca hay 124 “pedreres”, canteras de marés (piedra calcárea compuesta en un 99% por restos de fósiles marinos, fácilmente erosionable y que ha tenido una gran importancia como material de construcción en la isla, hasta que se empezó a utilizar el cemento, ya entrado el siglo XX. Nosotros aún vivimos en una casa de marés) catalogadas, de las cuales aún hay en activo 30, y 6 de ellas son prehistóricas. La asociación Lithica se encargó de recuperar estos espacios con el objetivo de poner en valor las “pedreres de marés” de Menorca. Un caso peculiar son las canteras de S’Hostal, cerca de Ciudadela, convertidas hoy en un centro lúdico y cultural de referencia, y dónde se llevan a cabo diferentes actividades, conciertos, etc., y cuya visita, (que discurre entre jardines y los espacios de extracción, algunos de ellos de 40m. de profundidad), no hay que perderse. Como bien dice Líthica: “L’arquitectura del marés es un recorrido por 25 siglos de historia”

Tras visitar la cantera seguimos nuestro recorrido hasta el poblado de Torre d’en Gaumés, aunque ya lo visitamos en la excursión de Cala’n Porter a Llucalari no está de más volver, ya que estamos hablando de un recinto de 60.000 m², y según G. Rosselló  el más extenso de las Baleares, que cuenta con tres talaiots , una taula, veintisiete círculos, tres salas hipóstilas y cuatro cuevas naturales. Aquí hemos comido, tienen unas mesas con banquitos geniales para sentarse y picar algo contemplando el espectáculo. (Durante la temporada de verano, de mayo a octubre cobran para visitarlo, como al resto de monumentos, y está prohibido entrar con perros. En invierno es de los menorquines)

Por último llegamos a Son Bou, donde , ahora si, dejaremos el coche. Son Bou es la playa más larga de la Isla, 4 km de largo y 120 m de ancho de arena blanca y fina, abierta al sur, entre la punta Rodona i el Cap de Ses Penyes. Lo primero que nos llama la atención es la cantidad de cuevas excavadas en la roca, algunas aún ocupadas. Se trata de una necrópolis talaiótica y justo al lado de  la misma playa vemos los restos de una basílica paleocristiana. Su sistema dunar es de los más extensos de la isla, donde predomina el “borró” y el “card marí”. La playa de Son Bou también tiene su barranco, “es Barranc d’es Bec”, con la desembocadura en “es Prat de Son Bou” y que en muchas épocas del año divide el arenal en dos. Me encanta venir a esta playa, correr, saltar, bañarme, perseguir patitos y sobretodos disfrutar de sus increibles puestas de sol!!

Ahora si que si recorremos un tramo del Camí de Cavalls, cuyo acceso se encuentra en lo alto de la urbanización, según llegas a mano izquierda. A 300 metros podremos acercarnos al “Cap de Ses Penyes”, desde donde disfrutar de unas fantásticas vistas de la playa. Solo nos queda caminar unos 15 minutitos por el esculpido y salvaje barranco hasta llegar a la cala de Llucalari. Es una ruta muy fácil de hacer, recomendada para todos los públicos!!!

Palabrita de Tra

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